¿Qué es “la mano de Fátima”?

Un amuleto o amuleto muy difundido que muchos usan como amuleto de la suerte o accesorio sin entender completamente su significado. Los hallazgos arqueológicos han revelado que el uso de amuletos era una práctica común entre las antiguas culturas que vivían en tierras bíblicas. Los amuletos son, en términos generales, objetos encantados que la gente usa para protegerse del mal y de las heridas, mientras que también traen buena suerte, que no han dejado de ser populares en nuestros días. Uno de ellos, usado mayormente en colgantes y brazaletes es “la mano de Jamsa”, también conocida como “la mano de Fátima”.
La historia de este símbolo
Jamsa es la palabra para “cinco”, en árabe. El uso de este talismán está documentado desde la antigüedad. Es posible que se haya incorporado a las culturas mediterráneas de África y Oriente Medio como una evocación del conocido motivo de “la mano de Dios”, que puede verse en la iconografía judía ya en el año 244 en los frescos de la Sinagoga de Dura Europos en Siria. Más tarde fue adoptado por los cartagineses, ya que se lo asociaba con la diosa Tanit, patrona de Cartago, y pasó a los bereberes y a los magrebíes (también conocidos como africanos romanos). Así, las culturas judía y árabe adoptaron la jamsa como una influencia externa.
Simbolismo de “la mano de Fátima”
La jamsa es un símbolo formado por una mano con cinco dedos, con el dedo medio justo en el centro. Junto al dedo medio están el índice y el anular, que son un poco más cortos que el dedo central, pero comparten el mismo tamaño entre ellos. A los lados, hay dos pulgares, también del mismo tamaño, ligeramente inclinados hacia afuera.
El símbolo no viene directamente del Islam. Aunque en el Corán la superstición está prohibida, los cinco pilares del Islam suelen estar representados por los cinco dedos de “la mano de Fátima”. El pueblo judío lo ha usado para representar al Pentateuco, los cinco libros de la Torá.
Este símbolo puede tener más de un significado para sus seguidores, dependiendo de si se coloca hacia arriba o hacia abajo. Hacia arriba, que es la posición original, indica bendición; también se usa como protección contra “el mal de ojo”. Cuando se apunta hacia abajo, su significado cambia ya que suele incluir “el ojo de Fátima” – también conocido como el “ojo turco” – que suele ser azul y se dice que atrae la suerte.

¿Qué significa el nombre de Fátima?

Fátima az-Zahra (“la luminosa”, en árabe) era la hija de Mahoma, el profeta fundador del Islam. Nació en la Meca el 27 de julio de 604. Se dice que su marido Alí, primo del profeta, trajo una concubina a su casa mientras Fátima preparaba la cena. Ella experimentó tal angustia y dolor en su corazón, dicen, que ni siquiera reaccionó a su dolor físico mientras se cortaba y quemaba su propia mano. Ali se dio cuenta de su error y se dedicó totalmente a Fátima, según la historia.
El uso de la “mano de Fátima”
Los seguidores del judaísmo, el Islam y algunos cristianos de Oriente Medio parecen preservar el motivo folclórico de la mano conocida como “jamsa”, muy probablemente como una referencia a “la mano de Dios”. Lo que en el pasado pudo haber sido usado como amuleto, amuleto de la suerte o talismán hoy se ha convertido más bien en una expresión de una fe monoteísta por parte tanto de judíos como de musulmanes, como un recordatorio de Dios y una expresión de su deseo de recibir sus bendiciones y protección.
En la cultura popular, la jamsa es más bien un motivo decorativo. Pero hay algunas personas que le confieren un valor fetiche y supersticioso, como algunos lo harían con una herradura o una pata de conejo, creyendo que esto les traerá buena suerte. Pero más allá de esto, la jamsa no tiene un significado neo-pagano entre los seguidores de las religiones monoteístas abrahámicas. Para ellos, la jamsa es simplemente una expresión de su deseo de que Dios los cuide, los bendiga y los proteja. Como una especie de “icono” todas estas expresiones tienen como referencia última “la mano de Dios”.

El uso de “la mano de Fátima” como amuleto

Si sentimos la necesidad de protección contra el mal y contra los poderes demoníacos, Dios tiene algo mucho mejor que ofrecer que los amuletos, como encontramos en la Carta a los Efesios 6: 11,14-17: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis resistir a las asechanzas del diablo. Poneos de pie, pues, y sujetaos el cinturón de la verdad alrededor de la cintura, y poneos la coraza de la justicia. Como zapatos para los pies, ponte lo que te prepare para proclamar el evangelio de la paz. Con todo esto, tomad el escudo de la fe, con el que podréis apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.
Confiar en los amuletos es dejar de confiar en la amorosa providencia de Dios.